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En mi casa no, en la tuya. Guerra contra el terrorismo, expansión económica y control de la población

Fuente: Joan Fontcuberta, Googlegram 11 S NY, 2005. Exposición Nothing but Blue Skies.

Enemigos de “antaño”:

El terrorismo se ha convertido en el enemigo público número uno para los países occidentales tras los ataques contra el World Trade Center en 2001. Resulta que nunca cesó la existencia del enemigo externo para los EEUU, siendo el terrorismo el último de la lista y que comenzó las andadas con papel protagonista el 11 de septiembre de 2001.

Por no sumergirme en interminables antecedentes pasaré directamente al enemigo externo inmediatamente anterior, la guerra contra las drogas declarada en abril de 1971:

«El enemigo público número uno de los EEUU es el consumo de drogas. Para combatir y derrotar a este enemigo es necesario desplegar una nueva y completa ofensiva. He pedido al Congreso que supla de la autoridad legislativa y los fondos para nutrir esta ofensiva. Ésta será a nivel mundial […] y dispondrá dentro de nuestras fronteras de un nuevo programa educativo […]».

Estas son las palabras del presidente Richard Nixon inaugurando la guerra en cuestión. Utilizando los 155 millones de dólares que pediría al Congreso, el resultado sería obvio, la disminución del tráfico de drogas y su producción y, mediante las campañas de concienciación, el del consumo de drogas en territorio norteamericano. Difícil imaginar un escenario diferente.

La mayoría de las drogas que entraban y entran en los EEUU proceden de los países vecinos de América central y del sur por lo que la guerra se centró en ellos. Aún con la inversión realizada y los medios puestos en funcionamiento la producción y distribución de drogas, además de la entrada de ellas en EEUU, no hizo otra cosa que aumentar. Se desarrollan en estos momentos los grandes cárteles de la droga en toda América y la inundación de crack de los barrios deprimidos de la mayoría de ciudades de EEUU.

Lo que no anunció Nixon en su declaración de guerra fue el cambio en la legislación penal en cuanto a las drogas en territorio americano. Hasta este momento, la población negra ya era detenida más veces que la blanca por uso o tráfico de drogas, sin contar las que se detenían por las protestas por los derechos civiles. Todo fue a peor con la nueva legislación la cual aumentaba las penas para poseedores y traficantes de drogas, llegando a ser sentenciados a penas de más de diez años por delitos relacionados con estupefacientes. Por supuesto, la población negra, siendo la más pobre fue y es la que más aprovecha y utiliza las sustancias estupefacientes o eso parece cuando se atiende a la población encarcelada de los EEUU. Esto hizo que desde los años setenta las cárceles no hicieran más que aumentar de forma exponencial el número de afroamericanos hasta representar la mayoría de los encarcelados convirtiendo a los EEUU en el país con mayor población carcelaria del mundo.

Cuando se ve la guerra contra las drogas desde esta perspectiva se ve clara la intencionalidad, la voluntad de utilizar esta guerra como arma de control de la población, sobre todo de las clases populares. De hecho esta guerra hizo un daño muy significativo a los movimientos por los derechos civiles y al movimiento hippie, demonizado por su uso de las drogas.

Enemigos hoy día:

Utilizo la guerra contra las drogas como introducción por ser precedente inmediato de la guerra contra el terrorismo pero también porque desde la opinión personal, sirvió para lo mismo, no acabar con el terrorismo, libertad de expansión económica y control de la sociedad civil americana y mundial.

Desde el resto del mundo la tragedia del 11 de septiembre no se entiende con la misma profundidad que en EEUU. Allí supuso para la mentalidad colectiva, un ataque sin precedentes a la moral americana. Tanto así que, pese a que la popularidad de George W. Bush se había mantenido bastante baja el primer año de mandato, su reacción hizo que la aprobación general se elevara hasta cotas del 90%. El patriotismo estadounidense al que estamos tan acostumbrados a ver se hizo todavía más fervoroso e irracional, tanto que se permitió la aprobación del Patriot Act, un flagrante ataque a los derechos humanos de los habitantes de los EEUU pero también al de los ciudadanos de otros países que ya no estaban a salvo de las redes de investigación de las agencias norteamericanas de inteligencia. Comienza aquí la guerra contra el terrorismo.

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Fuente: Hans Peter Feldman, 9/12 Frontpage, International Center of Photography, New York 2008.  Recuperado de 303 Gallery.

Con esta ley promulgada por el presidente Bush se inicia la vigilancia indiscriminada de ciudadanos americanos y extranjeros además de la detención sólo bajo sospecha de individuos extranjeros que serían trasladados a la ignominiosa prisión de Guantánamo sin ningún tipo de juicio, defensa o protección legal.

«El 11 de septiembre enemigos de la libertad cometieron un acto de guerra contra nuestro país. Los americanos han conocido guerras, pero durante los últimos 136 años han sido guerras en territorio extranjero […] Los americanos han conocido las muertes, pero no en el centro de una gran ciudad en una mañana pacífica […] Todo esto nos llegó en un solo día y yo me sentí en un mundo diferente, un mundo en el que la libertad propiamente dicha está bajo ataque».

El discurso hollywoodiense del presidente Bush el día 20 de septiembre de 2001, que abría las puertas de la guerra contra el terrorismo, caló en el imaginario colectivo de una población acostumbrada a ver su nación bajo ataque en películas pero nunca en la realidad.

Si escribo el calificativo de hollywoodiense es por las alusiones del presidente al odio de los terroristas por el estilo de vida americano que recuerda a las películas donde se hacía referencia al odio de los soviéticos por ese mismo estilo de vida haciendo la justificación repetitiva. Desde los EEUU se construye de manera sistemática la imagen de que sus enemigos odian su sistema político y social y en el caso del terrorismo islámico esa imagen tampoco resulta fiable.

El objetivo de Al-Qaeda era en aquel momento y según palabras del supuesto líder, Osama bin Laden, la retirada de todas las tropas norteamericanas de territorios de tradición islámica y, en especial, de las zonas de Meca y Medina. Es cierto que probablemente no amaran ni respetaran el modo de vida americano ni occidental pero tampoco estaba entre sus planes la conquista física de los EEUU ni pretendían convertir al Islam a la población americana matando gente a distancia y de forma aleatoria. Pese a las divagaciones que sufriera el líder terrorista mantenía un objetivo más pragmático que era expulsar a los EEUU de territorio de mayoría musulmana. Es curioso que en su estancia en Afganistán en los años ochenta no le importara recibir armamento y entrenamiento americano para combatir a los soviéticos.

Por supuesto, la administración de Bush era más que consciente de esto pero el presidente utilizó la demagogia para hacer creer a la población que los atacantes eran sádicos e irracionales, sin un objetivo más claro que la simple destrucción y asesinato de los estadounidenses. Sádicos e irracionales sí fueron. La razón por la que se hace esto desde la administración es simple, es absolutamente necesario el apoyo incondicional a la guerra. Según Howard Zinn, la fobia de los presidentes americanos a otro Vietnam les ha acompañado siempre desde tiempos de Nixon por lo que no se podía permitir la formación de un movimiento pacifista con la fuerza del de Vietnam, uno de los grandes propiciadores de la retirada militar americana en dicho país. Por supuesto, una tragedia como la del 11-S aseguraba un apoyo popular casi seguro y de la mayoría de la población.

El primer movimiento de ficha de la guerra fue la invasión de Afganistán con la intención de derrocar al régimen Talibán, aquel que ellos mismos habían financiado, armado y entrenado para llegar a gobernar el territorio. Para no extenderme demasiado, EEUU financió a los rebeldes afganos llamados Mujahedeen para que lucharan contra el nuevo estado socialista instaurado en 1979. Volviendo al año 2002, nadie puede hacer frente en este tipo de países a la maquinaria militar estadounidense por lo que en pocas semanas parecía que los talibanes habían sido derrotados. Tras esto se presenta con el respaldo de los EEUU a un candidato a las elecciones afganas llamado Hamid Karzai, antiguo combatiente Mujahedeeny también ejecutivo de la desaparecida compañía petrolera UNOCAL.

La campaña en Afganistán tuvo mucho sentido en cuanto a que era un país verdaderamente patrocinador del terrorismo, con campos de entrenamiento y cobijando a algunos terroristas como Osama bin Laden. Aunque no deja de ser una opinión personal, resultó ser que esta operación era el cebo para la expansión de una campaña por todo el mundo islámico no aliado de EEUU y no con la intención de acabar con el terrorismo. La invasión de Irak en 2003 se presenta como del mismo tipo que la de Afganistán del año anterior solo que las razones que se dan resultan no ser ciertas de ninguna manera. Las excusas fueron las ampliamente conocidas WMD (por sus siglas en inglés, Armas de Destrucción Masiva) y el patrocinio del terrorismo por parte de Saddam Hussein.

Al conocerse falsas las razones que se dieron desde el gobierno americano, resulta inevitable pensar cuál fue la verdadera razón. Según amantes de la conspiración, la invasión tuvo que ver con una sustancia negra y pegajosa que en las tierras de la antigua Mesopotamia abunda.

Se plasma entonces claramente la voluntad de expansión económica, además de por lo dicho, por los contratos de reconstrucción de estos países que, por supuesto, lo aprovecharán las multinacionales americanas. Y como ya he dicho antes, el control de la población civil con el Patriot Actque se confirma de manera obvia con el testimonio de Edward Snowden, ex agente de la CIA y el NSA (por sus siglas en inglés, Agencia de Seguridad Nacional) que mostró al mundo cómo las agencias de inteligencia norteamericanas pudieron y pueden espiarnos en todo momento sin ningún tipo de reglamentación o límite.

 

Acerca de Dario Barreira (1 Artículo)
Historiador, amante de la política internacional estadounidense, Oriente Medio y los Balcanes.

2 Comentarios en En mi casa no, en la tuya. Guerra contra el terrorismo, expansión económica y control de la población

  1. Muy bueno Dario! Un muy buen articulo para que muchos escepticos abran los ojos! Sigue asi!

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