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De qué hablamos cuando hablamos de…Fede Comín

Fede Comín (Buenos Aires,1976) es, probablemente, uno de los actores principales de la generación de cantautores surgida a principios de los años 2000 en Granada. Partícipe y fundador de movimientos como Puerta Verde o bandas como La BBC y los minicomponentes, en la actualidad prepara su segundo disco en solitario, La Otra mitad del mundo, que verá la luz después de una larga espera en mayo de este año.


Estrenamos con él la sección “De qué hablamos cuando hablamos de…” en la que charlamos del presente, pasado y futuro del mundo de la música de autor y de su nuevo trabajo.

PRESENTE: LA OTRA MITAD DEL MUNDO

Empezamos primero por la actualidad, ¿qué traes entre manos?
Primero decirte que me asusté porque creí que me ibas a preguntar por cosas del congreso y eso (Risas). Menos mal que no, me voy a referir sólo a lo que sé. Básicamente lo del disco (en referencia a La Otra mitad del mundo). Es una producción que tiene un par de años, que se hizo en Benicarló, en un estudio maravilloso, con unos músicos maravillosos también. Y nada, se postergó muchísimo el acabado final del disco. Por razones económicas, salió mucho más caro de lo previsto…En fin, cosas…cosas de los artistas pobres. Pero bueno, el disco se está terminando ahora mismo y tengo muchas esperanzas puestas en él. Esperanzas que serán destruidas con el paso del tiempo ¿no? (Risas). Como pasa con todos los discos, libros, películas, cortos…

¿Cuánto tiempo llevabas preparando el disco?
Bueno, preparando el disco no, componiendo. Yo tenía un grupo de canciones en el disco anterior que fue el “Qué se yo”, y cuando saqué ese disco tuve como una época de sequía compositiva y cuando lo saqué sólo me dediqué a presentar el disco o a tirar para adelante con esas canciones, y con las de antes, que también hay un bagaje importante y siempre es bueno tenerlas ahí. Fue un verano, creo que el verano del 2014 que empezaron a salir todas las canciones, y en realidad no lo pensaba como un disco simplemente yo me dejé llevar con la inspiración esa que cuando viene hay que no dormir si es posible para lograr tener algo nuevo y bueno, salieron 10 canciones de golpe y ahí es cuando dije: “Ahí está, este es el disco”. Digamos que no es que yo dije: “Venga voy a grabar un disco con esta temática, con este sonido” y a partir de ahí compuse, sino que compuse en una misma época, y queda una especie de unión, porque estoy en una misma atmósfera digamos, por eso queda más compacto, que es lo que yo quiero en un disco. Lo que busco en un disco no es sólo una canción o dos que me gusten, sino una energía común, una atmósfera.

Precisamente quería preguntarte por la atmósfera, porque yo por lo menos aprecio una diferencia muy grande, entre canciones como “La Otra mitad del mundo” o canciones como “El Hormiguero” y otros grandes éxitos tuyos, quizás ya más antiguos. ¿Qué ha cambiado
El tiempo va pasando, las cosas que te van movilizando…No somos los mismos. Si yo siguiera haciendo canciones con la misma estética no estaría yendo a ningún lado. No quiere decir esto que esté superando mis canciones antiguas. Se cambia el gusto..sin rencor con el pasado, pero adelante (Silencio). Quizás me fui un poco más del folklore, que es a lo que te refieres de “El Hormiguero”, que yo hice una revisión folklórica de raíz, como pude. En este hago una revisión más del rock nacional de mi país, que es básicamente “mi folklore”.

PASADO: LA BBC Y LOS MINICOMPONENTES. GRANADA Y LOS CANTAUTORES EN LA DÉCADA DE LOS 2000.

A lo mejor alguna gente que no te conoce, o alguna gente que te conoce desde hace poco tiempo no sepa que tú tuviste una banda. Una banda que además sonaba estupendamente. Y en la que precisamente versionabas a Charly, Spinetta…¿Cómo era aquella época?

Una Granada distinta a la de ahora. Una especie de explosión. Vino justo después de lo que ocurrió en La Tertulia con Puerta Verde, esta confluencia de cantautores de todos lados, algunos se quedaron, otros se fueron yendo…Coincidimos en Granada y casi siendo vecinos un grupo de seis,siete personas que en realidad éramos los que tocábamos, pero había gente detrás que también estaban aguantando el “circo bebeciano”, la “fiesta bebeciana” (Risas). Fueron dos años muy energéticos, valga la redundancia con esa palabra, muy locos, de mucho ensayo de mucho viaje, de permitirnos cosas…Era un taller, un taller musical y creativo. Nos salimos del rollo cantautor, sin menospreciar también, pero no había ninguna pancarta, ni ningún objetivo, era simplemente divertirnos y cantar canciones que siendo cantautores no nos habíamos podido permitir nunca. No sé por qué, pero de golpe nos juntamos, fue un momento de locura y lo hicimos. La verdad que salía bien, era un grupo vocal con Bruno, con Elena, las voces iban solas, hacía mucho tiempo que cantábamos juntos ya. Estaba todo muy armonizado y bueno, luego se fueron sumando Aure Ortega, Nano Ramos que eran…

Los minicomponentes.

Exacto, luego llegó Alfonso Alcalá, que también llegó con muchísima fuerza. Y luego al final Pablo Superfunk, que se unió con la batería, porque ya hacíamos salas y esas cosas. Yo tengo un recuerdo hermosísimo y como una especie de especie de explosión rara al final que ocurre con las grandes agrupaciones digamos, salvo que lo veas venir y sepas atajarlo, en este caso era tanta la locura que explotamos, pero bueno, vamos desexplotándonos de a poquito.

Hablábamos de la BBC, de lo que supuso como grupo en Granada. En esa época aparece todo un grupo de personajes que hoy en día ocupan la primera plana en el mundo de los cantautores. Hablo de Alberto Alcalá, Patricia Lázaro, Fran Fernández, Pedro Chillón, el Kanka. Cuéntame un poco de aquello.

Bueno, eso viene de muchos años antes de la BBC hay ya tengo que hablar de Puerta Verde, que fue como, digamos, mi bienvenida a España. Yo llegué a España en finales del 2001, un ratito antes del corralito argentino y yo vine con intenciones de cantar, pero sabía que tenía que tirar artículos en Mc Donald’s y demás, cosa que hice.

Pero tuve la suerte de encontrarme con un melenudo que se llamaba Fran Fernández, que tenía 19 años no sé muy bien quién me pasó su teléfono a los tres días de estar en Granada. Él ya estaba tocando en la calle Zacatín de vez en cuando y me sumé. Y a partir de ahí, él me presentó en La Tertulia, fuimos allí y había un homenaje a Silvio Rodríguez, yo creía que había muerto y él estaba en el paraíso…para mí fue como entrar en una especie de bacanal musical. Con esa energía juvenil pedimos un día fijo para todo el año en La Tertulia y nos dieron el domingo.

Se sumaron luego más gente que además se sumaban a cantar en la calle Zacatín y así conocía a Pedro (Chillón), Paco Castillo, Fran Reca…El mismo día que conocí a Fran Fernández en el 2001, conocí a Patri, a Patri Lázaro, que tenía 16 años y estaba empezando a tocar la guitarra. A los dos años vino Alberto Alcalá que venía de Antequera y se vino a vivir aquí, El Kanka venía porque era amigo, de amigo de amigos se enteró de la movida…Era una época muy hippy de Granada, nos íbamos al Albayzin, tocábamos la guitarra, tomábamos cervezas..Todas esas cosas que se hacen cuando uno es joven y desprejuiciado ( Risas) y pobres, muy pobres…

Se sumó toda esta gente y se armó Puerta Verde que también duró dos o tres años, en una especie de escenario abierto, que después se hicieron famosos, pero sólo para nosotros. Una especie de mundo interno. Gente de Guatemala, gente de México, argentinos, españoles, un japonés…

¿Un japonés?

Sí, lo nombramos como “el japonés que tocó en La Tertulia” (Risas). En fin, fue otro taller. José Antonio Delgado, también estuvo, no me olvido de él, que venía de Málaga también, César Maldonado de Almería, que sigue cantando…

Bueno, algunos de ellos se fueron a Madrid a tiempo y ahora mismo sí están en primera plana y si no lo van a estar en los próximos años. El Kanka por ejemplo está casi llenando estadios. Otros la estás peleando más, pero con toda la dignidad y siendo unos artistazos. En mi caso tardé en irme a Madrid hace seis meses que vivo en Madrid, así que bueno, queda recorrido a ver si me sumo a eso de que la gente venga a verme a los conciertos ( Risas).

Es obvio que en esos años había un capital cultural en Granada con respecto a la música importante y que con ese éxodo paulatino hacia la capital y casi que se rompe un poco el sistema descentralizado que entonces existía. Que además se sustentaba, en parte, en la financiación que suponían los concursos de cantautores que existían a lo largo y ancho del país y que formaba parte del espectro de lo público Este sistema de financiación se sustituye básicamente con la aparición de las redes sociales y el micromecenenazgo.

Se sustituyó completamente. Nosotros vivimos el cambio en primera plana, nosotros íbamos a las ciudades dos o tres días antes para pegar carteles. Carteles que habíamos diseñado e impreso nosotros a pegarlos por las noches para que la gente se entere. Internet llegó como una aplanadora, lo sustituyó. De golpe podíamos pegar los carteles en nuestros “muros” y no en las casas, ni en las calles ni en los comercios. Eso lo cambió todo.

Además llegó la crisis, la supuesta crisis. Dejó de haber dinero en los ayuntamientos para cultura, dejaron de hacerse, sobre todo en Andalucía concursos que eran importantísimos y eran hermosos, que traían a gente de primerísima plana mundial y nos daban la oportunidad de concursar y poder compartir escenario con ellos. Yo tuve la suerte de tocar con Jorge Drexler, con Susana Vaca, con Lichis por eso. Compartimos escenario con muchísima gente que no íbamos a tener esa oportunidad, Tocábamos en teatros grandes porque los ayuntamientos cedían el espacio público y además teníamos, algunos, la suerte, si ganábamos, de pagar el alquiler. Era como una especie de rutina.

Así conocí a muchísimos de los amigos que tengo. Por ejemplo a Joaquín Calderón de Sevilla, a Mikel Izal, que ahora tiene una banda, aunque de otro ámbito, al Niño de la Hipoteca… Todos los que están ahora dando guerra, fueron a los concursos. Digamos que internet lo que hizo fue que cada uno se metió un poquitito más hacia adentro, porque la oficina ya la tiene en su pantalla. Ya no tiene ni que ir a concursar, en el caso de los concursos, pero tampoco de juntarse para organizarse y pegar carteles. Ahora es yo me lo guiso, yo me lo como. Que está muy bien, pero tiene sus lados negativos, como todo.

FUTURO: LA “MÚSICA” QUE VIENE (REDES SOCIALES, INDUSTRIA, POETAS, FEMINISMO…).

Hablando del micromecenazgo y de las redes sociales. ¿Cuánto tiempo quita el hecho de que tengas que invertir más tiempo, tú, como artista, intentando vender tu producto a través de las redes sociales como un autónomo, en contraposición al hecho de que las políticas públicas te puedan proporcionar ese tiempo ese espacio, que además funciona como espacio de interacción con otros artistas? .

La verdad que yo no viví mucho eso de que lo público se haga cargo de mi profesión. Tuve una discográfica en su momento y fui estafado de una manera categórica por BMG SONY. Lo digo muy sinceramente, todavía debo dinero a la SGAE gracias a ese contrato. Esa es mi poca experiencia con cosas externas a mí. El tiempo que usamos, o al menos que yo uso, que intento que sea poco, es todo el día. Hay que destacar entre demasiada información, demasiados cantantes…Nunca es demasiado, no me malinterpretes.

Lo que quiero decir es que para destacar no sólo tienes que hacer una buena canción o una buena música, o hablar de un tema concreto, sino que debes moverte en la nube. Ver qué llama la atención e intentar dar con la tecla. Eso lleva todo el día, muchísimo más que tocar la guitarra y ponerse a componer, que es lo que yo hacía antes de tener que llevarme a mí mismo y ponerme a la altura de internet cada día. Acabas pensando más en eso, y esto es un mea culpa, que en las canciones, ensayar tu instrumento o estar estudiando.

¿Se corre el riesgo de que queden en la primera plana no los mejores artistas, sino los que mejor venden?

Pero eso es la historia de la humanidad, yo qué quieres que te diga. Dime cuál es tu artista favorito y el que te conmueve y yo te diré los veinte que había atrás en su generación, que no pudieron, que te iban a partir la cabeza y que quizás deberían de haber estado ahí. Pasa con todas las generaciones. Cuando salieron Pedro Guerra e Ismael Serrano en la canción de autor, conozco a los que estaban por detrás yendo a los mismos lugares, que además eran amigos de ellos y ahí hay un arte que se sale por las paredes…y siguen tocando para veinte personas y tienen sus trabajos. Al final es una opción por la que casi todos vamos a tener que optar. Yo soy titiritero también y gracias a ello sobrevivo, porque si no hay épocas que no se sobrevive.

¿Y cómo es ser cantautor y a la vez titiritero?

Bueno, es creativo. La culpa es de mi padre. Mi padre era un artista de los pies a la cabeza. Era escultor, era pintor, era escenógrafo, amante de la música…A mí y a mis hermanos nos inculcó, sin querer, no una facilidad, sino una cosa con las manos, por lo que títeres he visto hacer desde que nací. Un día surgió la posibilidad de hacerlo y vi que no se me daba mal. Después empecé a actuar con los títeres en mi mano y, con trabajo, me di cuenta de que podía hacer reír a 300 niños a la vez y, la verdad, me apasiona tanto como tener un teatro entero de pie.

Lo compagino bien, tuve que hacer un trabajo interno para aceptar que tengo otro trabajo. Lo vivo con mucha alegría y con mono también. Este mes de febrero que estuve mucho con la música, no fui a hacer títeres y estoy con unas ganas locas. Es parte de lo mismo. Estar en contacto con algo que es creativo, divertido, que también cambia un poquito a la gente y que es un granito de arena entre tanta porquería.

Hablando de esta cuestión híbrida entre la música y otras artes, de unos cinco años hacia aquí ha ido surgiendo una figura con respecto al mundo de las redes sociales: el cantautor poeta.

No sé exactamente a lo que te refieres, explícamelo un poquito a ver si sé hacia dónde vas.

Me refiero a un tipo de cantautor, que estaba dentro del mundo de la música y que al aparecer toda una ola de “nueva poesía” en blogs, redes y demás se suman. Ya no venden sólo discos, sino también libros.

Vale. Primero decir que estoy de acuerdo con toda la gente que quiere hacer cosas pero, dicho esto, creo que tiene mucho que ver con el hecho de que se dejaron de vender discos físicos. Los libros no se pueden piratear tanto, hace falta tener el olor del libro, es un objeto más deseado que el disco ahora mismo. La gente va y se compra el libro de algo que les suena, el disco lo buscan en Spotify o se lo descargan y si tiene suerte el autor, va al concierto y se compra el disco. El libro es una cosa mucho más fácil, más barata, porque es simplemente escribirlo y luego autoeditarlo. Creo que el auge este de “todos somos escritores” tiene una parte impulsada por el hecho de subsistir también. Te vas de gira, cantas y a la vez vendes libros.

Parece mentira…

Parece mentira, pero es así. La música la puedes encontrar por otro lado, pero el libro es el objeto, es un regalo. Por un lado eso, pero también creo que es un arma de doble filo. Yo escribía poesía antes de cantar y antes de aprender a tocar la guitarra y me llevó y me lleva toda la vida aprender el oficio.

Creo que el oficio de poeta, incluso, es mucho más complicado, lleva más tiempo y más “desarmarse” porque no tienes otra cosa que la palabra. En la música puedes tener una voz hermosa, una guitarra cara que brille, puedes tener una melodía preciosa y la letra está ahí, puede ser que te cambie la vida o puede ser que no esté diciendo nada, pero igual subsiste. La poesía es otra cosa. Eso de llamarse poetas y tal, no entro en esa discusión porque creo que la mayoría de veces se les queda grande la palabra poeta. Si has leído a Miguel Hernández y has leído a Juan Gelman te tienen que temblar las manos antes de publicar un libro.

Han aparecido ciertos debates a raíz de esta nueva ola de poetas y cantautores que tienen una temática social concreta y que antes no existían. Hablamos de feminismo. Recientemente podemos tomar como referencia tanto el artículo de El País como la polémica reciente con respecto a las letras de algunas canciones del también cantautor Joaquín Sabina.

¿Cuánto crees que hay, o queda aún por trabajar, en cuanto al machismo dentro del mundo de los cantautores? .

En cuanto al machismo voy a ser categórico: lo tenemos impregnado en los genes. Los tengo yo también, que me considero feminista en muchos aspectos, me veo cayendo cada día en redes “genéticas” que hay que modificar. Estoy abierto a una revisión, a una revisión de todo. No digo que vamos a apalear a Joaquín Sabina que es un escritor increíble y que ha hecho canciones hermosas. Incluyendo la canción que se le ha criticado, que estoy de acuerdo en que hay que revisar, pero es hermosa. ¿Me explico? Es una contradicción absoluta. La escuché de nuevo y dije: Esta canción me hacía llorar. Ahora la estoy analizando y estoy de acuerdo, debemos hacerlo, debemos analizarlo, porque el mandato patriarcal estuvo desde el inicio de los tiempos y lo tenemos impregnado, aunque tengamos la bandera feminista en la mano. Hay que revisarlo todo artísticamente, socialmente, en las relaciones humanas en cada instante.

¿Y el papel de las cantautoras?

Yo creo que ahora justamente todo este tiempo de debates y de cambios, de lucha, no por tener más oportunidades, sino por estar en las mismas condiciones, que se les trate como artistas y no tener que hablar de esto. A mí personalmente me parece un muy buen momento para las cantautoras y las canciones hechas por mujeres. Yo lo veo como una alegría cada vez que aparece una voz femenina potente es super interesante. Últimamente lo que más me gusta viene de ahí y viene con muchísima fuerza, no sólo hablando de feminismo sino de muchas otras cosas. Es verdad que ha costado, en el teatro pasa lo mismo con las actrices, en la política…Lo mismo que está pasando en todo, pasa también en la música, yo lo estoy viendo y lo celebro, hay cosas increíbles por ahí.

Para finalizar, ¿Dónde te podremos ver este mes de marzo?

En marzo justamente estaré haciendo títeres en Valencia y bueno, habrá fechas en Madrid, en Valencia… En realidad, sobre todo estaremos trabajando el disco que en abril, mayo saldrá por fin. Iremos preparando la caravana de “La Otra mitad del mundo”, que espero que sea muy extensa y nos de muchas alegrías.

Y los lunes…

Y #LosLunesCanción. Los” lunes” por supuesto estarán todos los lunes. Son canciones que siempre quise hacer, que grabo desde mi propia casa.

Pues nada más, muchas gracias por todo, Fede.

Gracias a vos, a ustedes y a la Reina Isabel.

Acerca de Álvaro Holgado (4 Artículos)
Comparatista peripatético. Mirando la rueda con impaciencia desde que tengo memoria.

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